Plan de Movilidad Sostenible: qué empresas están obligadas y cómo deben prepararse en 2026
Las empresas con más de 200 empleados deberán implantar un PMST antes de 2026, en un contexto donde la falta de datos convierte el cumplimiento en un reto operativo
Si tu empresa tiene más de 200 empleados, es bastante probable que en 2026 tengas que contar con un Plan de Movilidad Sostenible.
No se trata de una tendencia ni de una recomendación estratégica. Es una obligación que, en muchos casos, pilla a las empresas sin haber hecho el trabajo previo.
En la práctica, supone poner orden en algo que muchas organizaciones llevan años gestionando de forma reactiva: cómo se desplazan sus empleados, cuánto cuesta realmente y qué impacto tiene.
El problema es que, cuando intentan abordarlo, muchas descubren que no tienen una foto clara. Ni datos, ni responsables definidos, ni un plan que vaya más allá de medidas sueltas. Y ahí es donde la Ley de Movilidad Sostenible se convierte, de repente, en un reto operativo.
¿Está tu empresa obligada a tener un Plan de Movilidad Sostenible?
La respuesta corta es que probablemente sí. Pero depende.
La nueva Ley de Movilidad Sostenible no se aplica de forma uniforme a todas las empresas, pero sí deja claro algo: las organizaciones con mayor impacto en la movilidad pasan a estar bajo foco.
Es decir, aquellas que generan un volumen significativo de desplazamientos, ya sea por el tamaño de su plantilla, la concentración de sus centros de trabajo o el impacto que tienen en los flujos diarios de movilidad en su entorno.
Y aquí es donde muchas empresas encajan sin haberlo identificado todavía.
Los criterios que debes revisar
- Tamaño de la empresa: Si tu empresa supera los 200 empleados o cuenta con más de 100 personas por turno, entras directamente en el grupo de organizaciones donde se espera un PMST.
- Tipo de actividad y operación: No es lo mismo una oficina en el centro que una planta industrial o un centro logístico. Cuando hay turnos, sedes alejadas o una alta dependencia del coche, la movilidad deja de ser algo secundario y empieza a convertirse en un problema real.
- Ubicación: Si operas en ciudades con Zonas de Bajas Emisiones o problemas de congestión, la movilidad corporativa deja de ser un tema interno y pasa a ser una cuestión regulada.
Según estos criterios, miles de empresas en España estarían ya dentro del ámbito de aplicación de un Plan de Movilidad Sostenible.
Pero hay un desfase claro entre lo que marca la normativa y lo que ocurre en la práctica. El 60% de los empleados afirma que su empresa no tiene ningún plan de movilidad y el 68% ni siquiera sabe que existen medidas obligatorias
¿Qué tiene que incluir un Plan de Movilidad Sostenible?
La ley exige que el PMST incluya medidas concretas que cambien cómo se mueve la empresa en el día a día. En la práctica, esto se traduce en actuar sobre varios frentes:
Medidas de movilidad
El plan debe contemplar acciones como:
- Fomento del transporte público y colectivo
- Impulso de la movilidad activa, como la bicicleta o los desplazamientos a pie
- Opciones de coche compartido entre empleados
- Uso de vehículos de bajas emisiones o electrificación progresiva
- Organización del trabajo, incluyendo teletrabajo, flexibilidad horaria o ajustes de turnos
- Medidas de seguridad vial
Además, el alcance no se limita solo a la plantilla. También debe tener en cuenta los desplazamientos de proveedores, clientes y visitantes.
Plazos y obligación de implantación
Tener claro qué incluye el plan es solo una parte. La otra es el calendario.
Las empresas obligadas deberán contar con su Plan de Movilidad Sostenible en marcha antes del 5 de diciembre de 2026.
El margen, además, se ha reducido. La reciente aprobación del Real Decreto-ley 7/2026 ha acortado el plazo de 24 a 12 meses en empresas de mayor tamaño, lo que obliga a acelerar el proceso justo cuando muchas organizaciones todavía no han empezado.
¿Cómo se construye un Plan de Movilidad Sostenible?
Aquí es donde muchas empresas se atascan.
Porque una cosa es saber que tienes que hacer un plan, y otra muy distinta saber por dónde empezar. Y lo que suele pasar es que se empieza al revés: pensando en soluciones sin tener claro cuál es el problema.
Un Plan de Movilidad Sostenible, primero debe entender cómo se mueve tu empresa hoy.
1. Un diagnóstico real de la movilidad
Antes de tomar decisiones, necesitas una foto clara.
Eso implica saber:
- Desde dónde se desplazan tus empleados
- Cómo lo hacen (coche, transporte público, bicicleta, etc.)
- Cuánto tiempo y dinero implica
- Qué problemas aparecen en el día a día
Porque muchas veces la percepción interna no coincide con lo que realmente está pasando.
2. Datos que permitan medir y comparar
No basta solo con saber que hay problemas, sino que hay que ponerles números:
- Cuánto cuesta
- Qué impacto tiene en emisiones
- Qué está funcionando y qué no
Sin datos trazables y comparables, no hay forma de justificar decisiones ni de demostrar impacto.
3. Un plan de acción adaptado a tu realidad
Las soluciones no son universales. Dependen de tu ubicación, de tu tipo de actividad y de cómo se mueve tu plantilla. Por eso, las medidas pueden ir desde incentivar el transporte público hasta reorganizar turnos, implantar rutas o fomentar opciones compartidas.
Pero la diferencia no está en la lista de medidas, sino en cómo las conviertes en algo que funcione en el día a día. Porque sin datos y sin capacidad de ejecución, muchos planes se quedan en papel.
Aquí es donde Celering va un paso más allá: no solo te ayuda a entender cómo se mueve tu plantilla, sino que diseña, activa y optimiza soluciones de transporte adaptadas, desde rutas compartidas hasta modelos flexibles sin flota fija.
4. Indicadores y seguimiento continuo
Un plan no termina cuando se implementa. Necesitas definir indicadores claros que te permitan saber si las medidas funcionan:
- Reducción de emisiones
- Cambios en hábitos de desplazamiento
- Impacto en costes
- Mejora en la experiencia del empleado
Y, sobre todo, necesitas revisarlos, ajustar y volver a medir. Porque los hábitos cambian, la empresa evoluciona y lo que hoy funciona, mañana puede quedarse corto.
Con soluciones como Celering, este seguimiento deja de ser puntual y pasa a ser continuo: tienes visibilidad en tiempo real sobre uso, costes y emisiones, y puedes ajustar el plan sobre la marcha para maximizar su impacto. Así, el plan de movilidad deja de ser un entregable y se convierte en un sistema vivo que evoluciona con tu empresa.
5. Coordinación interna
Este es uno de los puntos más infravalorados.
La movilidad no depende de un solo departamento. Afecta a RRHH, sostenibilidad, operaciones, incluso finanzas. Si no hay una mínima coordinación, el plan se queda en el papel y no consigue objetivos.
Al final, todo se resume en algo bastante sencillo, aunque no siempre fácil de ejecutar. Pasar de no saber cómo se mueve tu empresa… a poder gestionarlo con criterio. Y esto es algo que se consigue tomando decisiones con información real.
¿Qué pasa si no cumples la Ley de Movilidad Sostenible?
La Ley de Movilidad Sostenible prevé consecuencias principalmente en el ámbito administrativo para las empresas obligadas a implementar planes de movilidad:
- Sanciones económicas por incumplimiento de las obligaciones establecidas.
- Requerimientos formales de la administración para elaborar o adaptar el plan de movilidad.
- Posibles restricciones en el acceso a ayudas públicas o subvenciones vinculadas a movilidad o sostenibilidad.
- Mayor exposición a inspecciones o controles administrativos en materia de movilidad y sostenibilidad.
El detalle concreto (cuantías, tipificación de infracciones, etc.) dependerá del desarrollo reglamentario y de la normativa autonómica o local que lo implemente.
Por qué la Ley de Movilidad Sostenible es también una oportunidad
La Ley de Movilidad Sostenible se ha interpretado, en muchos casos, como una obligación más dentro del creciente marco regulatorio que afecta a las empresas. Un nuevo requisito que cumplir en plazo y forma. Sin embargo, su alcance va más allá.
Porque, en la práctica, pone el foco en algo que rara vez se ha gestionado de forma estructurada: cómo se desplazan los empleados en su día a día y qué impacto tiene eso, no solo en emisiones o costes, sino en su propia experiencia laboral.
El trayecto al trabajo, a menudo invisible en la toma de decisiones, condiciona más de lo que parece. Tiempo perdido, estrés acumulado, falta de alternativas o dependencia del vehículo privado forman parte de la rutina de miles de trabajadores.
Y esa realidad tiene consecuencias. Cada vez más empresas empiezan a entender que la movilidad también influye en la satisfacción, en la conciliación y, en última instancia, en la capacidad de atraer y retener talento. No como un elemento aislado, sino como parte de la experiencia global del empleado.
En ese contexto, el Plan de Movilidad Sostenible deja de ser únicamente una herramienta de cumplimiento para convertirse en una palanca de mejora operativa y organizativa. Cuando se aborda con datos, permite identificar ineficiencias, reducir costes y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones reales de acceso al puesto de trabajo. Es decir, actuar sobre un punto de fricción cotidiano que hasta ahora apenas se había gestionado.
El reto está en cómo hacerlo. Sin información fiable y sin capacidad de seguimiento, muchas empresas corren el riesgo de quedarse en medidas genéricas, con impacto limitado. Porque lo que está en juego no es solo reducir emisiones. Es, también, hacer que llegar al trabajo deje de ser un problema.
